Vampiros en Prusia


  • Casi parece que fuer ayer Cuando en mis tierras desembarcabas Tu carruaje de caballos negros Por mis nieves atravesabas
    Allí en la fría Prusia nos hemos encontrado Tu pelo negro y tus ojos oscuros cual el pecado
    sutil lengua y labios rojos cual higo maduro y exótico En tu rostro impoluto sentía placer erótico
    A complacerme fuistes con tu visita inoportuna Derramaste mucha sangre, En nombre de la luna
    En cuando recuerdo tu boca Intentandome desgarrar El frío de tus colmillos Mi sangre quiso probar
    Mis orejas puntiagudas Detectaron tu cálida voz sonaba a lejanía, más quién eras extranjero
    Lujuria me decía tu nombre Pasión tu sendero, fuerza tu heraldo Han pasado mas de tres siglos mas yo quiero averiguar
    Quien eras, y porqué Mi sangre pudiste catar,
    En mi cuerpo te deleitaste Sin refugio encontrar ¿Así tratas a los anfitriones Que el corazón te pueden devorar?
    Atentamente tuya, tu amiga de Prusia.

Dichos repentinos

Sin alma de plantas trepadoras
Está lleno el suelo
Pero sólo las aves sabias
pueden volar al cielo!




"Antiguamente la gente creía que,
cuando alguien muere,
un cuervo se lleva su alma a la Tierra de los Muertos.
Pero a veces sucede algo tan horrible que, junto con
el alma,
el cuervo se lleva su profunda tristeza y el alma no
puede descansar.
Y a veces, sólo a veces, el cuervo puede traer de vuelta el alma para enmendar el mal."

El regreso

He vuelto por siempre reinaré

En las penumbras de la oscuridad
sigilosa esperaré sonriendo
destruire tu alma sin piedad
desgarraré tus adentros

Saborearé tu sangre
mi sed no se saciará tan fácilmente
porque para contemplar mi cúspide
llegará primero tu muerte

Gélidas manos rodearán tu cuello
mientras de tus ojos brota ,
tú último aliento

Delicia pecaminosa
gotas de tu snagre en mi barbilla
infectaré con mi oscuridad tu luz
mi oscuridad más brilla

A la gente, lo oscuro atrae
a mi me aburre su estupidez
mis ojos se sacian con vuestro dolor
el miedo se apaga en ellos

con vuestro último estupor
Mientras mi sed tu sangre aclama
roja por mi cuerpo desnudo 
lujurioso, se desparrama

Mis ojos la aniquilación traen,
 al igual que vida en ellos no hubo
De venganza no se sirven,que es no saben
para que hubiera ofensa  ha de haber honor

Instino animal,
 honorable no se viste
solo cuando te desgarra
sabe que por siempre persiste 



Carta al desconocido

Extraño sentimiento
Siempre he sentido
Mientras éste diario

Por mi vida he conducido

Aunque la soledad o el amor me abrumaba
Sentía que hay alguien
Quién me esperaba

Camino entre la gente
Cortezas de árboles secos

Me traen vientos extraños
De voz desconocida ecos
Que gran temeridad
Amar sin conocer

Desde pequeñita
Lo he querido saber

No sé que me persigue
Nunca estoy sola
Puede ser que se me vaya
Un poco la perola

Pero miro la joven madera
Y te imagino
Me hundo en ti entera

Sumerjo en tus ojos
Me miran desde el cielo
Estamos algo locos

Con esto ya termino mi carta desconocida
No se si servirá
Quizás, ¡ay sí te enteras!
Espero conocerte
Atentamente

-Tu alma gemela

desrazon

Un incendio de cólera
Mi alma calcinó
Solo dejó residuos, mi vida terminó

De aquellas cenizas como ave fénix resurgió
Mi duro y negro corazón
Que soportó ese despiadado sabor

Un alarido desesperado se proclamó por los cielos
Cuál Melibea viendo a Calipso
Cayendo, al desvanecer
Extiendo mi mano al recuerdo

Gélido viento la acaricia
La soledad la besa con prisa

La lame el recuerdo del ayer

Se oye un sonido rasgado
Debe ser mi razón

Nubes negras, en penumbra
Oscurecen mi triste salón

Reconozco mi debilidad
Ante ella se rinde mi mente
Pero no decaigo porque escucho
Mi corazón tañir levemente

Lo alcé con cariño y ternura
 En un puño lo guardé

Pero venganza dulce y fría

Con sangre me cobraré

Poemas a mi madre

El otro día cuando fue el día d ela madre, casualmente me tocó estudiar métrica d epoemas asíq ue decidí jugar con las palabras y em salió lo siguiente



Octava italiana

madre que ríe al viento colorido
en sus brazos mi refugio alimenta
joya alguna compararse no ostenta
pues el mundo sin ella no tendría color

Corazon late bajo la piel en pecho
que susurrando a mi creadora reclama
pues quien madre como yo la mia ama
sabe que en sus brazos siempre hay calor

copla real


Dulces recuerdos he aquí
Que mi madre debe saber
pues nunca dejo de tener
tal nostalgia al pensar en tí
Mares hondos quiero correr
Esta carta a tus ojos postrar
oros y joyas también regalar
Aunque solo un sueño sea
mi triste alma tanto desea
tu mano en mi mejilla notar.


silva
hoy día en papel te escribo
todos los alegres pensamientos
mariposas leves en papel suave
porque tu te lo mereces
Eres la mas importante
sabes que mucho que te estimo
Tu dulzura de hidromiel apacible
y tu sabiduría inifnita y paciente
pues  con tu gran sonrisa
mis dias sabes alegrar
aqui pienso y escribo:
aunque la distancia es dura
mas terco, la puedo yo
que a ti madre te mandaré
en un papelito mi amor
espero que te agrade
que te haga sonreír
en un día como éste
como el que llegue a ti
gracias madre querida
gracias por hacerme así
Con estas palabras finiquito
auqnue queda por decir
que este día es tuyo
Éste día es para Ti
Feliz día de la madre
Un abrazo mando aquí
firmaré con muchos besos
para que pienses en mí.


COPLA
Quién llevará a mi madre
Éste ramo de palabras
Quiero yo pues demostrarla
Que mi amor ya mide yardas!


estrofa alcaica

Madre delicada como una rosa
Que fue sembrada en un jardín divino
Escribió mi destino
mi vida, breve prosa

Lira

En un lejano oriente
Donde mirada perdida se antoja
mi amor siempre creciente
Mis mejillas sonroja
Madre  y amor menuda paradoja

Octava Real 2

Tu mecías como el viento mi cuna
Suaves melodías raudas nacían
De tus labios finos,rosas salían
Con dulce sonrisa plagiada al sol
Dime porque cuando en ti me refugio
Desaparece el ruido y el mundo
Tu me proteges a cada segundo

Llorando en tu regazo tengo calor

El pájaro del Enebro de los hermanos Grimm

¿A que no sabes qué es la mitología griega? ¿Eh? seguro que no lo sabes, yo sí, porque lo he leído aquí, en éste libro. Dando golpecitos en la página abierta, me recuerdo, pronunciando esa frase, como si fuera ayer; yo, una rechoncha niña, de nariz aún más elevada que sus aires de prepotencia, con una aguda voz, que viajaba estridentemente desde aquella cabecita de rizos dorados, hasta los oídos de quien la escuchaba.
A través de las redondas y azules gafas, y por uno de los cristales, pues el otro se encontraba oculto tras un horrendo parche, vislumbraba a mi víctima, un niño algo famélico y de ojos azules, muy brillantes, escuálido, pequeño y con cara de incrédulo.
-Querido hermanito; deberías leer más y no jugar a ese jueguecito tuyo tan tonto, te pasas el día mirando éstas piezas que solo se mueven hacia adelante o atrás, tan limitadas por un pequeño campo. Con desdén empujé una pieza, (mordisqueada por un perro antaño) era un pequeño peón blanco.
Iré a explicarle a los mayores mi importante hallazgo, tu sigue aquí perdiendo el tiempo con muñequitos.
Pasando con trote alegre y dando saltitos de habitación en habitación, zarandeaba mis manos de un lado a otro, contenta, calzada con mis zapatillas deportivas nuevas, que tenían increíbles plataformas amarillas y tonos azules muy modernos, sentía que flotaba, aparte de ganar altura, y me agradaba esa sensación de superioridad.
Llegué a la puerta, vestida con lacado blanco, muy desconchado por el tiempo y la desmesurada cantidad de capas, creada en viejos listones de madera, que enmarcaban cristales esmerilados.
Tomé aire y dotada de aires de orgullo, pasé triunfalmente a la sala de reuniones de mis abuelos, en la que se encontraban en pleno apogeo de conversación y café frío, mis tíos Krzystof y Ewa (él grande cual oso, con poblado bigote, y ella menuda, con el cuello como encogido de hombros y voz aguda) conversando animadamente; mientras mi abuelo, con aires de sabiduría, presidía la gran mesa redonda de roble, tallada con motivos de caza, que particularmente, cuando no se hallaba nadie en la sala, recorría con los dedos buscando imperfecciones. abuela que me alzó y dijo:
-Silencio: que nuestra pequeñaja quiere contarnos otro de sus descubrimientos, ¿qué será ésta vez pequeña?, ¿Un pájaro? ¿Una nube quizás?, ahh, noo… conozco esa cara, es un libro.
Mis tíos, me miraron con cara de curiosidad, mientras se consumía un cigarro en el cenicero.
-¿A que no sabéis que…? (La emoción de que todos me atendieran era adictiva y me encantaba disfrutarla) ¿que…es la mitología griega? Miré con cara de regocijo total y algo de nerviosismo, como si lanzase un enigma de vital importancia.
Sorprendidos o haciéndose los sorprendidos, escucharon mi relato sobre Danao y las Danaibes y mi explicación sobre porqué Morfeo, adormece a los niños con leche,( era para que no espíen mientras teje los sueños).
Una vez concluso mi relato, mi abuela, refunfuñó y dijo, ¡oh jolines! muy bonita la historia, pero, los ángeles de la guarda se enfadarán, si dices, que hay más dioses que el nuestro.
Abuela, yo sé que Dios solo hay uno, tranquila, la mitología son solo cuentos griegos que se contaban en la antigüedad –reproché.
 Aunque mi libro fue cruelmente confiscado, para mi felicidad mis manos no quedaron vacías, en lugar del tocho sisado a mi prima Ágata (la cual debía estar muy feliz por perder de vista el temible libro). Fui recompensada con otro libro.
 El sustituto era grande y sorprendente aunque no tan largo como su predecesor; tenía una portada siniestra y su título en letras curvas rezaba: El pájaro espantoso y otros cuentos de los Hermanos Grimm.
Ya había dado cuenta del libro de historia de mi prima; me costó un mes largo ya que debía ocultarlo mucho (debido a su procedencia), así que, cuando me lo quitaron, no chisté ni un segundo y me alegré al ver ésta nueva, aunque en realidad desgastada adquisición.
Me fui corriendo ilusionada a mi rincón favorito, sonriendo como boba, esquivé a mi hermano que seguía pensando en los cuadraditos blancos y negros, escribiendo en un cuaderno.
 Un extenso diván rojo pegado a una gran ventana vestida con cortinas naranjas muy chillonas me saludaban.
En el cuarto se filtraban partículas de polvo, que bailaban inmersas en los rallos de sol, mi mayor pasatiempo era, intentar cogerlas o simplemente moverlas de un lado a otro, aunque me costase misas todas las tardes, porque mi abuela pensaba que veía fantasmas y jugaba con ellos.
Ahí estaba yo, ante el gran libro de duras portadas, pesado y amarillento. Un caballero siniestro me daba la bienvenida, montado sobre un caballo blanco, sobrevolaba un edificio gótico de afilados torreones. Abrí pesadamente, en la contraportada una jarra probablemente griega, por su apariencia (nuevamente adquirido para mí conocimiento). Tres gatos negros me miraban serios, seccionados por la mitad metidos en jarras con velos, en la siguiente página, una mujer pálida se despedía de un anillo robado, que sale más adelante, en el índice; todo estaba envuelto en una fragancia oscura, fantasiosa, mística y lúgubre.
Un cosquilleo habitó mi estómago; -este libro debe de ser para mayores y no se han dado cuenta – reí para mis entrañas y, con avaricia extrema comencé a leer y releer los capítulos; uno a uno, comenzando por el centro, pues  el cuento más interesante, siempre está en el centro, y ahí estaba, página 59: El pájaro del enebro, se convirtió en mi historia favorita, memoricé cada diálogo y cada figura, personaje, objeto casi al instante.
Quedé absorta en la obra; sencilla, pero característicamente dura, me llegaba al alma y cuando tarareaba la canción del avecilla, me desperté, en una casita de madera, en la que, presuntamente vivía, junto a mi hermanito Wiktor.
 Mi padre, tras la partida de mi madre a un país lejano, decidió casarse con otra señora, Lena que años atrás fue mi niñera de la infancia.
Sorprendida, me di cuenta de que esas cosas las sabía y las había vivido, no sé cuándo pero estaban en mi mente, solo lo recordaba en éste instante, como si, nada antes hubiera existido. Todo era asombrosamente familiar y nuevo a su vez.
Nunca olvidaré, el momento en el que vi, la sonrisa en la cara de mi padre; su camisa a cuadros, la cara rechoncha y la fuerza al reír, tan alegre, como si su muerte hace un año fuera una pesadilla.
Un terrible acontecimiento, turbaba mi mente, haciendo brotar de inmediato lágrimas en mi cara.
Aquel día, antes de que él volviera del trabajo, me sucedió algo horrible, que me comía por dentro: al volver del colegio, en otoño como estábamos, llegue a nuestra preciosa, acogedora y pequeña casita, en la puerta divisé a mi hermano, apoyado en las contra-maderas de la puerta, pálido como una tiza, sostenía una manzana fresca y apetecible, que, hacía gran contraste con su blancura; le rogué por otra, pero no respondía, así pues, recurrí a mi madre adoptiva, la cual me aconsejo pedírsela otra vez, y si no obtengo respuesta, propinarle un coscorrón.
Pasó pues, lo que os imagináis, reiteré en mi petición de aquella hermosa y brillante manzana, y como no me la dio, incitada por el ferviente consejo, se la quité de las manos y le empujé tan fuerte, que se le cayó la cabeza, que rodó, mientras su tronco decapitado, cayó muerto como a paso lento.
Mi angustia fue terrible, salí en busca de la que me incitó la idea, mi madre, que lucía una algo siniestra y retorcida mueca, a modo de sonrisa y,  con un gran espanto casi fingido, se dirigió a mí, reprochándome lo ocurrido.
 Al poco rato, hizo reinar la calma; -Le diremos a papá, que Wiktor se fue de viaje, a visitar parientes lejanos y lo cocinaremos en un guiso, así no quedará rastro –exclamó, tras un breve momento de deliberación y una leve mirada a la tabla de cortar, como si todo, estuviera ya preparado y planeado, incluso el cuchillo de despiezar brillaba en la encimera...
Así pues, vi, cómo mi rollizo y sonriente padre, se sentaba a la mesa, pude oler su colonia favorita, penetraba el ambiente de la chocita. La esbelta figura de la canguro recientemente madre, se paseaba trayendo más y más guiso, ¡Oh! lloré tanto al cocinarlo con ella, que no necesitamos salar la salsa ni una gota.
Mi progenitor, cuanto más comía, más alegre estaba, pobre… si supiera que mi hermano, escuálido y troceado, nadaba en aquel puchero, no se alegraría tanto… Tiraba los huesitos al suelo de tablas crujientes, yo, que me escondí de cuclillas entre los faldones del mantel de la mesa, los fui cogiendo uno a uno; mi adorado pañuelito con flores bordadas, regalo de mi abuela, fue la mortaja y bajo el enebro creé el sepulcro de mi pobre hermano; al cual yo, el día antes, había faltado: riéndome de él por su desconocimiento de estupideces leídas en libros ¡oh! Cuánto me arrepentía, cuántas ganas de llorar.
El nudo de mi garganta me impedía respirar, sentía un ahogo constante, salí a fuera, pensé, que el aire fresco me haría bien y cuando me asomé por la pequeña puertecita, de la nada, un hermoso pajarillo, semejante a un gorrión de colorines, me lanzó unos bellos zapatos rojos, muy brillantes de charol, únicos y realmente maravillosos.
Me calcé, no pude resistir la tentación, ¡eran tan bonitos! y mi tristeza desapareció, me sentía, como si me hubieran devuelto, al pobre, rubio y de ojos azulados, y lánguida expresión, compañero de juegos. Entré bailando y saltando de una pierna a otra a la pata coja.
Con gran emoción, detallé lo sucedido, y mostré el presente, que el avecilla me ofreció.  Mientras tanto; mi madrastra, se acurrucaba al lado de la inmensa chimenea, sobre la que ardía un puchero, tenía los ojos inyectados en sangre y se mordía las uñas con nerviosismo, mientras se agarraba al suelo, como si el mundo girase vertiginoso.
Mi papi, tan curioso como era, tentado por mi relato, declaró, que saldría a ver si el pajarillo también guardaba algún regalo para él; ya que su trino se oía desde la casa y sonaba como si le esperara, agudizó el canto, el ave como si hubiera oído aquello.
El hombre, nada más asomar sus poblados bigotes rubios y crespos a la carretera de tierra, recibió en su cuello, una brillante cadenita que, acarició con el cariño, con el que trataba a su hijo más pequeño, lleno de nostalgia, volvió para convencer a su esposa, de que el aire le convendría ya que parecía enferma y desquiciada y además probablemente, sería el colmo de la alegría, que el ave tenga algún presente para obsequiarla como a nosotros. Accedió, y despacio, con miedo y desconfianza, salió a la acera, sólo recuerdo, un estruendo enorme, vi fuego y llamas, lamiendo las ropas de la mujer, que yacía aplastada bajo una roca de molienda. Entre las nubes de humo y lenguas de fuego, salió caminando tranquilamente, mi hermano, sano y salvo, como si nada hubiera sucedido, mis lágrimas de alegría se desparramaron por las mejillas, y salí corriendo a recibirle, cuando corría con los brazos extendidos, un breve zarandeo me asustó.
Abrí los ojos, para mi sorpresa, yo pensaba que ya los tenía abiertos, creedme es una sensación horrible, y ahí estaba mi hermano y yo bañada en lágrimas; me abalancé sobre él y lo di muchos besos y abrazos. Mi hermano, con la misma cara de incrédulo, recibió los abrazos, algo incómodo por el momento y al final sonrió.
Ése día, nunca lo olvidaré, recuerdo perfectamente, que volví a leer el cuento muchas veces, antes de que se quemara, junto con el resto de mis posesiones, muchos veranos después, en un grave incendio. Pero, lo que más recuerdo, es la sensación de recuperar al ser más querido del mundo, quise volver a soñar con aquella casita de madera y ver la continuación de nuestros días felices.
Pensé un momento en la sonrisa de felicidad de mi padre rechoncho, y procuré que el recuerdo de la chocita, reviva en mi interior,  con el sonido del pajarillo piando.
Una colleja; propinada con ganas, por las huesudas manitas de Wiktor y me ha tirado las gafas, deslizándolas a la unta de mi nariz; mi pequeño hermano mueve pieza, el ajedrez blanco y negro parece una batalla campal, hemos causado estragos y para mi sorpresa yo, la entendida en todo ¡perdí!
-¡ Sach mat! -Exclamó con orgullo y voz chillona, por la emoción del momento, levantando la nariz respingona hasta casi la altura de la mía, ¡Te gané! -sus ojos mostraban un fulgor azul muy intenso. -¡Ala! ¿Ahora qué? ¿Ya no te pavoneas gordi? rió jocosamente.
-Debo reconocer, por una vez en mi vida, que alguien me había dado una lección.
Nunca le había visto reír de buena gana, desde sus gafitas celestes. Sentí una sonrisa, observando tras la ventana, una silueta voluminosa pasó fugazmente, llenándome de inquietud y paz a la vez.

Todos le felicitaban, y, por una vez, yo no era el centro de atención, no sé si me gustaba aquello. Bajé la mirada, con una mezcla de sentimientos de frustración y felicidad; retorcía la mullida alfombra con la puntera de mi  zapato rojo de charol, extrañada los miré y sonreí (ésta vez sin alzar la nariz).

La novia cadáver

Hola! El otro día volví a ver una de mis películas favoritas (la novia cadáver) y no pude evitar escribir sobre ella
ahí va un poemilla :)

Aunque mi frío aliento no alimente tu pensar
Mi gélido corazón de tí está repleto
para siempre lo estará 
pues al no latir no puede desecharte
Lloré años y décadas el no poder amarte

Porqué en ese Roble tuvo que abandonarme
porqué en esa noche, mi ternura se llevó
con oscura sombra de su mano mi piel rosa palideció

En la intemperie te espero y clamo por tu amor
El frío mi piel hace mucho oscureció
No me importa te espero
Me engaño sin cesar
Pensando en que a ella dejarías de amar

Mi livida tez no se puede comparar
Una muerta con un vivo no se puede casar
Ella está viva contigo podrá sentir
Mientras bajo el gélido árbol sigo sufriendo por ti

Mi corazón estaba vivo pero ha muerto hoy por ti

El misterioso ayudante

Una noche muy oscura (como todas en los campos llanos sin urbanizar en los pueblos pequeñitos), mientras el leve sonido del motor del coche me impedía dormir en el asiento de copiloto, mi novio me soltaba una leve sonrisa desde el asiento del conductor mientras intentaba sintonizar alguna cadena con mas marcha que esas de música clásica o las que dialogaban sobre política.

Durante el viaje desde mi pequeño pueblo hacia la gran ciudad de Gdansk que está a unos 400km no conseguimos captar ninguna emisora, cierto es que por aquí hay pocos repetidores de radio y no era de extrañar que solo encontraríamos las radios locales y poco más.

-Clac!!- de un golpe Adam cerró la tapa transparente del casete:

-Vaya porquería de radio no hay más que morralla-

Este último golpetazo era ya la gota que colmaba el vaso, ahora sí que no podría dormir y la culpa era suya, así que se lo recriminé y comenzamos a discutir.

Cuando en plena discusión de repente de la nada apareció una curva ya bien entrado el bosque mágicamente aparecido ante nosotros.

Él demasiado absorto en la discusión no vio la curva y de repente todo se veía negro negro negro ¡plamplam! ¡tolong! ¡tolong! repicaban las ramas de los árboles en el fiesta azul chocaban contra los cristales krrrrrrrrrrrrrrrrrrrss y al instante rodamos, recibí golpes en todas las partes de mi cuerpo no se salvó ni una... y seguíamos rodando y rodando, parece mentira que en las llanuras europeas haya una pendiente tan inclinada como para rodar, pero la había.

En una de las vueltas no se cuál de todas las que dimos una rama que entro por el cristal me dejó inconsciente.

Me desperté al rato tenía un mareo increíble en el cuerpo y no sabía muy bien cuánto tiempo había pasado me dolía mucho la cabeza y el estómago, salí por la ventanilla rota del coche arrastrándome por el suelo, un gran fallo al salir tenía que haber retirado primero los cristales pero qué cabeza la mía solo quería salir del puñetero coche.

Lo conseguí, jadeando me eche sobre el suave lecho de helechos.

No recordaba cómo había pasado ni tenía la más remota idea de dónde estaba, sólo sabía que Adam había desaparecido dejando tras de si la otra ventanilla igualada a la mía.

Decidí aunque aún enfadada por lo que había pasado ir a buscarle (seguro al verme inconsciente no quiso tocarme y salió a pedir ayuda) aunque ese pensamiento me pareció más para cubrir mi oscura mente que se temía lo peor.

Como ya había dicho era de noche muy oscura por cierto, estaba en un bosque más oscuro aún. La luna no brillaba señal de que había nubes lo cual me complicaría mucho la búsqueda, gracias a mi maravillosa inteligencia por llevar en el coche linternas (muy pequeñitas pero al fin y al cabo lucían), un par de mantas, el botiquín y el móvil me metía a gatas por dentro del volcado coche en busca de mi teléfono y el resto de las cosas; mi bolso estaba atrapado entre los amasijos de lo que antes era mi asiento y era imposible sacarlo pero conseguí rescatar el móvil le di mil besos hasta que me di cuenta de que se le había estallado la pantalla y ya no funcionaba.

Exclamé furiosa un gruñido, y me lancé a dondequiera que estuviera Adam.

Caminaba despacio a parte de por los morados y la falda, porque cada dos por tres me tropezaba con alguna sinuosa rama situada estratégicamente en el suelo de tal forma que fuera imposible esquvarla.

El oscuro bosque se empezaba a abrir en un claro (que por la ausencia de luna aunque más despejado seguía estando muy muy oscuro); me adentré despacio y de repente entre las tinieblas escuche un ruido, mas bien parecía un gemido no, se diferenciaba muy bien.

El corazón me empezó a latir a un ritmo desenfrenado parte por el pánico y parte por la esperanza de que el torpe de mi novio (aunque fuera culpa suya deseaba verle y saber que está bien); pero ese gruñido no, no era Adam más me valía alejarme rápido de ahí, por lo menos en el bosque será más fácil esconderse evitándo ser la presa de algún oso o lobo o lo que hubiese allí.

Confusa y atemorizada no supe qué hacer, decidí volver a tientas sin hacer mucho ruido al coche, pero el gemido ya se oía muy cerca ahora lo diferenciaba mejor era, como como una radio de esas de walkie, me quedé quieta, y una voz desde la oscuridad dijo

-Disculpe señorita ¿se ha perdido?-

Era la voz de un hombre joven no le vi la cara pero estaba allí qué alegría había alguien en este bosque que a lo mejor me podría ayudar.

-Sí si me he perdido más bien hemos tenido un accidente de tráfico nos hemos salido de la carretera y ahora solo estoy yo no encuentro a Adam... y...

-Tranquilícese señorita soy un guarda del bosque ¿ve? mi placa.

La verdad es que necesitaba calmarme, estaba histérica aora me daba cuenta de qué es lo que había pasado, puede hasta que estuviera en shock.

-Sí si la veo (era imposible no verla me la había puesto delante de la cara iluminandola con una lintenita sacada no se de dónde)

-Dice que su ... ¿pareja?¿ ha desaparecido?

-Si debemos encontrarle.(me dije a mi misma aparentemente más tranquila.)

Aquel chico a parte de que estaba oscuro también cojeaba un poco yo no quise preguntarle bastante tenía con lo mío.
Pero al final la curiosidad me puto y le pregunté:
-¿Perdona, te has hecho daño o algo? es que cojeas mucho..
Él con una sonrisa respondió
- no, tranquila yo también tuve un accidente aquí hace años y bueno me quedo éste recuerdo...hablando de accidentes por aquí cerca hay un coche abandonado así que podríamos usar su batería para resucitar la radio... veras hace un tiempo no va bien y temo que se ha vuelto a descargar y no podremos buscar a tu chico sin los walkies.
-Vale me parece bien! todo por no quedarme sola allí
llegamos a un coche, era grande probablemente un jeep o cualquier otro todo-terreno... no se diferenciaba bien porque había unas plantas enredaderas alrededor y arbustos bastante altos por lo que una persona que nunca ha sabido que está allí no se fijaría en su presencia.
Me quedé fuera de la zona llena de plantas el chico (más ágil que yo) entró de lleno y en seguida salió agitando el walkie
-definitivamente se ha roto...creo que fue por el golpe que le dí...
Seguimos horas buscando y cuanto más buscábamos más nos adentrábamos en el bosque...
Aquella noche se estaba alargando mucho... pensé yo, pero evidentemente sin ningún medio para ver la hora era imposible saber que hora era...
me sentía cansada me dolía el vientre,tenía las piernas llenas de arañazos y este chico extrañamente, no tenía ningún rasgo de cansancio... de repente un ruido bastante agudo me hizo reaccionar...
Adaaaam!!!! no contestaba... como el resto de la noche Adaaaaaaaaaaaaaaam!!!
me di la vuelta y vi otra vez al guardabosques... me miró y me tapó la boca
-shhhhhhhhhhhhh... no hagas ruido- susurró.
-ok...
se oyó otro ruido...
-ya está ya pasaron...
-¿quiénes?- pregunté
-Los que nos buscan..
Mis sospechas fueron a más decidí enfrentarme a mis dudas:
-¿Por cierto que hace un guardabosques en medio de la noche ayudándome a encontrar a mi novio a 40 km de algún pueblo y sin coche?¿Cómo te llamas?¿qué hacemos aquí? me estaba poniendo nerviosa necesitaba respuestas...
-Perdón te lo tenía que haber explicado...pero así tenía mas gracia
Yo me llamo Ivan tengo 23 años y hace algún tiempo acabé aquí en el bosque...
tuve un accidente con mi Land Rover mientras buscaba osos por la zona no vi una curva y bueno mi coche... ya lo has visto...
-¿Quieres decir?¿oye no me intentes meter miedo eh?que ese coche lleva allí por lo menos un par de años... y tu no tienes pinta de vivir en el bosque...
-Eso es lo que quería decirte Jessika..Ese accidente... la herida que me hice en la arteria femoral al salir despedido por la luna de delante hizo que me desangrase en segundos..(la luna de repente salio e iluminó su cara mortecina, pálida, morada...). ando vagando por éste bosque intentando que me encuentren desde hace tres años y cada noche es la misma noche para mí. Sólo busco ayuda...
Le miré y salí corriendo dios sabe donde...
corrí,corrí.... seguí corriendo... pero estaba tan oscuro... y había tantos árboles me enganché en uno y me caí al suelo al incorporarme Iván estaba delante mía...
-Por Adam no te preocupes... Se lo han llevado al hospital,intentó reanimarte aunque él estaba gravemente herido decidió ir a buscar ayuda y cuando ya encontró la carretera pasaba un coche que no le vio en la oscuridad... En éstos momentos está en el quirófano y no se acuerda de nada...
Solo de tu nombre... Pero él no recuerda dónde estás y te quedarás aquí para siempre conmigo
-Pero... tu has dicho que nos buscaban les hemos oído joder!
-Pero sólo Adam sabía dónde has muerto...en sus brazos en la cuneta
Intenté levantarme pero no podía...-No estoy viva déjame en paz! estoy aquí en el bosque encontraré ayuda... Iván me dio la mano
-levanta...
me alcé y cuando me di la vuelta y vi que señalaba algo...
-mira allí
Me acerque con cuidado de no volver a caerme y entre las ramas a unos metros de mi coche, en la cuneta entre los cristales que cayeron de la ventanilla y un manto de helechos Un mechón rubio asomaba de entre los matojos.. me acerque para verlo mejor y vi el resto horrorizada...
La imagen de mi cuerpo empapado en sangre con una rama clavada en mi vientre con la vista clavada en el cielo..
-No... no es cierto dime que no lo es! DÍMELO!!!
-Sí,sí lo es...ahora vagarás conmigo buscando a tu novio igual que yo busco ayuda... y todas las noches serán siempre la misma noche.

-Clac! me despertó el sonido de un casset cerrándose.

-Vaya porquería de radio no hay más que morralla- dijo Adam con un tono cansado
Miré al frente y allí estaba,en la Carretera había un hombre justo en el centro...Iván...
-Noo!
Y todo se volvió negro otra vez...


Y ahora que tú sabes mi historia me ayudarás a encontrar a Adam.
Noche tras noche será la misma noche...

Calipso

Esto no es una historia de miedo, pero esta muy muy bien se la debemos a uno de los seguidores de éste blog, (cheshko) espero que os guste tanto como a mí.
Calipso...
Me dirigí aquella noche aquel parque, a ese maldito lugar donde la muerte me arrebato mi alma en aquel mismo lugar antes soleado y lleno de vida, ahora vació y lleno de niebla, las frías flores que yo llevaba para mi amor se escaparon de mis temblorosas manos cayendo donde un día ella callo y mi pensamiento dijo
-¿Por qué Caronte te llevaste mi amor?
- mientras sin saberlo me fuí metiendo poco a poco en el lago y volví a decir con mas fuerza aún:
-¿Por qué Caronte?, tú que te llevas a justos e injustos tú no respetas ni lo malo, ni lo bueno ¿porque a mi? ¡Ella era mi vida, mi alma, mi mundo;! ¡Oh hados de éste destino mísero y mezquino porqué os la llevasteis de mi lado!.
-¿Por qué lloras mortal, a la luz de la luna y en esta noche de almas en pena?
- Porque no le tengo miedo a la muerte, aunque su frío abrigo venga a arroparme yo no la temo, aunque se abra la tierra, salga Hades con su carro de muerte y escupa lenguas de fuego no la temo.
-¿Por qué acusas así tu simple mortal, tú que eres no mas que un grano de arena en el reloj del tiempo, porque acusas así a Caronte?
-Porque se llevó de mí, por el embrujado lago de Estigia, a mi único gran amor y tú que tu voz suena serena en este lugar sin vida,¿no serás acaso la muerte?
-Si tu lo dices seré, pero porque me acusas vil mortal pues no comprendes que llego ya su tiempo.
-Llévame a mi también para no vivir en esta asquerosa vida, no comprendes tú ahora, sin ella, apenas vivo, sin ella, no soy yo, ¡llévame!
Mi voz sonó fuerte y sin nadie mas que contestara ¿sería producto de mi mente o de mi desesperación?
No lo sé bien, vagué, vagué sin rumbo fijo; sin saberlo me había desgarrado la camisa y llevaba los pantalones mojados, de repente, noté una presencia de alguna persona o ser detrás mía, empecé a correr sin ninguna cautela, el camino se hacía cada vez mas peligroso cuando de repente algo, sin apariencia cogió uno de mis pies tirandome al suelo, me arrastré por el suelo con las manos ardiendo y las rodillas sangrando, cuando oí:
-No corras mas Ángel.
-¿Quién eres tú? dije mientras me arrastraba por el frió suelo
-no quiero verte, ni oírte.
-¿No eras tú, el que antes llamabas a Caronte con tanta insistencia y pedías a él que viniera para llevarte con él por la laguna Estigia para ir buscar a tu amada?
-Sí, era yo ese pobre diablo, ese desgraciado que maldijo aquel día en el que llegó Caronte para llevársela en su negra barca, con su tenebroso rostro, pero, ¿quién eres tu, ser de ultratumba?
-Vengo como mensajero de tu amada, a la que tu llamabas Calipso, ella desde los campos Elisios ha oído tu desgarrado grito de desesperación y piensa y se pregunta ella porque no eres feliz.
-¿Cómo ser feliz si la persona amada se ha ido de este mundo de desgracia, de guerra y de silencio, dime Ser, cómo ser feliz si tu vida se ha ido a un lugar, de donde ningún viajero ha regresado jamás, cómo ser feliz si los minutos se han convertido en horas y las horas son ahora eternidades, ¿porqué la vida me castiga así?
-Piensa en lo felices que fuisteis en vida, cuando ella estaba aún a tu lado, piensa en los besos de amor que os disteis, piensa que ella allí arriba es feliz y sé tu feliz así.
-¿Dime Ser sin rostro como se puede ser feliz allí donde el cuerpo no es más que un simple recuerdo de la vida pasada y los momentos felices pertenecen al pasado y de allí no pueden sacarse?, ¡dime como puedo ser feliz pensando que mi Calipso esta durmiendo bajo unas sabanas frías de mármol!,¿cómo puedo ser feliz si mi corazón, mente y alma siguen amándola aunque se encuentre en el reino de Hades, ¿acaso Demeter no se alegro de nuevo al ver a su hija?,¿por qué yo no puedo recuperar tan sólo a mi amada?
De nuevo el silencio reclamaba con insistencia el lugar
¿A dónde se habrá ido aquel Ser?, me levanté como pude y vague por arroyos, arbustos y caminos pero en mi mente y corazón solo había una cosa, un solo pensamiento:
-¡Porque me dejaste mi querida Calipso, porque te fuiste en nuestra felicidad!. Cuándo más me vÍ solo y en mi más profunda desesperación; alguien o más bien algo, posó su gélida mano en mi hombro diciendo.
-Mortal, no llores más, pues tu dolor no tiene remedio o al menos en este mundo.
-Pues dime espectro ¿que tengo que hacer?
-Tienes que aceptar su pérdida, su partida hacia los campos Elisios, tienes que aceptar su partida hacia su último viaje.
-¿Cómo puedo hacerlo?,¿por qué llego su hora?
-Coge mi mano y te llevare a comprender el porqué de lo que te preguntas.
Al oírlo cogí su manos y nos desvanecimos, me llevó hacia un lugar donde se podía ver la miseria que azota al mundo, pude ver al jinete negro sembrar la muerte y desesperación
-¿Comprendes ahora mortal porqué llegó su hora?, ése fue su tiempo su vida y no se puede hacer nada, veras mortal vengo existiendo desde la noche de los tiempos y ni tú ni nadie podría evitar el término de su vida.
-No comprendo pues, yo tengo sentimientos y razón, ya que ésta no me permite comprender cómo un ser mortal o inmortal no tenga sentimientos de pena o sienta el dolor por la partida de un ser amado.
-Ya lo comprenderás tu simple mortal.
Aquel ser se fue y me dejo solo con mi soledad y con mi dolor, anduve sin rumbo aparente hasta que en el silencio de la noche hizo su aparición un pequeño cuervo, el cual aleteaba sin compás, ni ritmo alguno; saltaba de rama en rama; seguía mi rumbo de vuelta a algún lado.
El camino embarrado, no me deja seguir tranquilo, con los zapatos llenos de barro y sangre mía, seguía sin saber a donde ir.
Aquel avecilla, desde que nos encontramos en algún lugar no de este mundo, me siguió hasta llegar a una estatua con forma de ángel, protegida por una gran valla de lanzas clavadas.
La cara de aquella estatua me recordaba a mi pequeña Calipso, trepé por la verja hasta llegar arriba, desde allí intenté tocar de nuevo su cara pero no llegaba, lo intentaba una y otra vez pero no llegaba; fuí trepando por la columna hasta estar en su base junto a ella, aunque fuera frió y húmedo bronce sentí por un momento que seguía viva y volví al pasado, volví a ese día en que la conocí Recuerdo que era un día de primavera, los rayos de sol le caían como si tuviera una túnica romana; aquel día reímos y hablamos como buenos amigos; así, no sé cuánto tiempo estuve.
Una fina capa de nieve empezó a caer y mis manos se empezaron a entumecer; de repente, perdí el equilibrio y resbalé, cayendo hacia atrás.
Cuando quise ver cómo había quedado después del golpe ví como una lanza atravesaba mi cuerpo, me descolgué como pude y espere a que viniera a por mi Caronte, nadie paso, nadie sentirá mi pérdida, nadie me recordaría.
Poco a poco me fue llegando el final; la noche se aclaró, para mi última vez, luego no sentía nada ya y debajo de la diosa Calipso me fue llegando el fin...
El bueno de Caronte arribo con su negra barca, me subió arriba y me fue llevando por la suave brisa de la noche surcando poco a poco la laguna Estigia y después de eso dormí al fin,alejado de las penas y sufirmientos de éste mundo, junto a mi amada Calipso...